Después de mucho explorar, cursos, libros, tests, una sesión de coaching de 45 min. a 120€ +IVA, talleres… y otras técnicas menos ortodoxas que no detallaré en este artículo, llegó el día que por fin encontré un servicio con el que emprender. Bueno, realmente no lo encontré, decidí comprometerme con una sola cosa de entre todas las que me gustaban.

Este es uno de los artículos más personales de mi web ; ) A través de la aventura de emprender con Sierra&Madrid, te cuento una parte importante de mi historia.

Mi vida laboral antes de ser autónoma

Cambiaba muchas veces de meta sin pensar en el largo plazo. Mi modus operandi era de exploradora. Eso me llevó a vivir muchas experiencias en diferentes campos y sectores.

Antes de cumplir los 18, mi primer contacto con el mundo laboral fue en el ultramarinos de mi padre. En ese momento no era consciente de cuánto me influiría.

De pequeña, jugaba por la galería donde estaba la tienda con los hijos de otros tenderos. También ayudaba con pequeñas tareas: poner precios a los productos con la etiquetadora, reponer las estanterías… Lo pasábamos muy bien.

Pero cuando crecí, más de una vez iba resignada. Un sábado cualquiera, temprano por la mañana, mi padre me despertaba para cubrir la ausencia imprevista de alguna empleada. Los sábados eran días fuertes. Mucho jaleo... demasiada gente... y una caja menos funcionando.

También recuerdo que prefería bajar al almacén a colocar cajas con mis hermanos y competir a ver quién cargaba más, pero mi padre me mandaba a atender en la caja: cobrar, asegurarme de que todo tuviera precio, revisar los albaranes de los pedidos que llegaban con los proveedores...

Allí empezaron mis primeras tablas en el trato con las personas.

Ahora al recordarlo, también me da reparo haber sentido cierta resignación aquellos días en los que me pedía ayuda. Por todo lo que nos dio mi padre y la tienda, y por aquellas noches que pasaba preocupado cuando corría la noticia de que iban a abrir un Dia o un Mercadona en la zona.

En fin. Imagínate con todo lo que pasó, qué ánimos me pudo dar cuando le dije que dejaba mi trabajo estable porque quería emprender.

Me acuerdo de un chiste que me contó una vez: si no te quieres poner nunca malo, hazte autónomo : )

Pero ojo, drama aparte. Aquello también fue un ejemplo de prosperar con algo propio, de buscarse la vida y de poder darse sus caprichos. Entonces nadie hablaba de crecimiento personal ni profesional; él simplemente tiraba para delante. Yo me quedo con la admiración por mi padre, con la idea de que se podía, y con la intención de hacerlo de una forma en la que ser autónoma no se convirtiera en vivir para trabajar.

De la construcción al marketing

A partir de ahí, mientras me formaba como Técnico Superior en Desarrollo y Aplicación de Proyectos de Construcción, fui encadenando trabajos muy distintos: atención al cliente, ventas, delineación, reformas, marketing...

Pasé por empresas como Lafarge Áridos y Hormigones, Teabla, PC City, Leroy Merlin o Holmes Place. Todas me llevaron a relacionarme con personas muy diferentes entre sí, en todos los sentidos.

Para mí conocer gente es como viajar, porque todos tienen su historia.

Mientras estudiaba, trabajé como delineante preparando planos para una ingeniera técnica que calculaba estructuras de aeropuertos y edificios emblemáticos. Más adelante, trabajé como jefe de producción en una empresa de reformas: casas, hoteles e incluso el Museo del Prado.

En 2010 me fui un año a Londres. A mi regreso, trabajé en el departamento de marketing de una empresa de suministros industriales. Mi jefe, que empezó a dirigir la empresa familiar como CEO, me inspiró muchísimo a emprender mi propio camino.

En aquella etapa estaba perdida. O quizá más exploradora que nunca. Tenía claro el cómo, pero no el qué. Y lo que iba a ser el camino del emprendimiento terminó convirtiéndose también en un camino de autodescubrimiento.

Hice un máster de emprendimiento algo disruptivo. Leí cientos de libros e hice decenas de cursos intentando encontrar el motivo de mi existencia.

Me obsesionaba la idea de tener una vocación definida. Centrarme en una única cosa, formarme en ella, especializarme y construir desde ahí. Pensaba que eso era lo que me faltaba para alcanzar el éxito profesional.

Me llevó algunos años entender que no es así.

En algún lugar leí que vocación era algo parecido a "sentir que algo te llama". Hay personas que tienen una única vocación muy clara desde siempre. Y otras, como yo, a las que les llaman cosas distintas.

Llegué a pensar que había algo malo en mí o que era poco comprometida porque me interesaban cosas diferentes continuamente. Hasta que me reconcilié con la idea de que yo no tengo una única vocación, tengo varias. Y hacer caso a esas llamadas me hace sentir bien. Como que fluyo más.

También creo que no es tan importante qué hago, sino quién soy cuando lo hago y por qué lo hago. Mis valores.

Cómo me lancé

Por entonces estaba trabajando en el departamento de ventas de un club de fitness: Holmes Place.

Todo el mundo sabía siempre en qué andaba metida esta mente inquieta.

Al poco de terminar el curso, publiqué un portafolio online para mostrar mis nuevas habilidades en diseño y lo compartí en mi perfil de Facebook de entonces.

Ahí me di cuenta de algo importante; para que te lleguen oportunidades, primero tienes que atreverte a mostrar lo que haces.

Aunque te dé miedo exponerte, aunque pienses que te van a juzgar o que hay gente que va muy por delante de ti.

Porque así fue como llegaron los primeros encargos, recomendaciones y colaboraciones.

Si quieres ganar dinero por tu cuenta, necesitas mostrar de lo que eres capaz.

prácticas del curso de Diseño Gráfico Publicitario (Indesign, Illustrator y Photoshop)

Mis propios compañeros del gym empezaron a pedirme logotipos y tarjetas de visita. Siempre les estaré agradecida porque confiaron en mí y, aun siendo los primeros trabajos, insistían en pagarme o recompensarme, valorando mi tiempo y dedicación.

Pero no sólo eso, sino que empezaron a recomendarme

Gracias a eso fueron llegando proyectos más grandes, hasta que terminé pidiendo una excedencia y dándome de alta como autónoma.

Con la práctica quise especializarme en branding para profesionales de la salud y el bienestar porque era un sector que me apasionaba.

Además, todo aquel proceso de autoconocimiento me ayudaba a percibir matices con mucha sensibilidad. Me encantaba traducir la esencia de cada profesional en formas, colores, tipografías y palabras.

Y me encantaban las reacciones de: “madre mía, es justo lo que quería”.

De ahí, mi primer eslogan:

De tu esencia a una marca.
mi primera web seria
mi portafolio unos años después

La última versión de 2022 la puedes ver en sierraymadrid.com

Diseño web, copywriting, SEO local. Mi evolución

Emprender ha sido, con diferencia, una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida. Todo el mundo debería hacerlo al menos una vez en la vida.

Cuando trabajas por cuenta ajena, muchas veces te defines por una habilidad o por un rol. Pero cuando emprendes, entiendes que no vendes “diseño web”, “copywriting” o “SEO local”. Lo que vendes es una solución a un problema real a una audiencia concreta en el mercado.

En mi caso, me enfoqué en negocios locales que necesitaban mejorar su presencia online: negocios sin página web, con webs desactualizadas, con una imagen que no reflejaba su valor o con visitas que no se convertían en llamadas.

Yo les ayudaba a verse más profesionales sin dejar de ser ellos, a comunicar mejor lo que hacían y a conseguir más visibilidad en Google para atraer más llamadas y visitas.

Con el tiempo, mi promesa terminó siendo esta:

Convierte tu web en tu mejor comercial

El portafolio de Sierra&Madrid sigue en sierraymadrid.com

Encarnando todos los departamentos habidos y por haber

¿Te gusta la aventura, el multitasking y un poquito de marcha? Entonces no te puedes perder tus primeros pasos como autónoma ; ) porque además de ejecutar el servicio, también serás comercial, administrativa, atención al cliente, community manager, estratega de marketing, contable, directora y, por supuesto, resolvedora oficial de cualquier problema que surja.

Porque toda la empresa eres tú .

En mi caso, no solo diseñaba webs, escribía textos o trabajaba el SEO local. También tenía que buscar clientes, asistir a grupos de networking, preparar propuestas, hacer seguimiento, gestionar facturas, revisar cobros, presentar impuestos, actualizar mi perfil de Google, mover mi trabajo en comunidades, revisar números, detectar qué funcionaba y seguir formándome.

De hecho, cada vez que me contrataban una nueva web, me compraba algún curso de Domestika. Es una de mis plataformas favoritas.

Aprendía algo nuevo y lo aplicaba directamente en ese siguiente proyecto. Así fui evolucionando Sierra&Madrid.

Y, por supuesto, aprender a gestionar expectativas.

Especialmente con clientes que contrataban por primera vez este tipo de servicio o cuando durante el proyecto, surgían peticiones que no estaban incluidas en el presupuesto inicial.

Aquí es donde echas callo de verdad. Cuando tienes que mantener conversaciones delicadas con personas que no conoces demasiado o incluso reclamar pagos.

Porque son tu nómina. Y te pueden romper el mes.

Aun con algunos meses de estrés, me considero muy afortunada. En casi seis años solo tuve una situación realmente complicada. Da para otro relato, pero aprendí cosas tan importantes como dejar todo por escrito, cuidar los acuerdos desde el principio y hacer caso a la intuición y las primeras señales: alguien que regatea o que no realiza el pago en la fecha en la que se ha comprometido.

aquellos tiempos en Linkedin

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Fin del artículo. Pero si te has quedado con ganas de leer un poco más:

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Postdata: Cuando buscas señales del pasado...

Cuando estaba buscando un servicio con el que lanzarme, también buscaba señales. En muchos recursos se repetía la misma pregunta: ¿en qué te entretenías cuando eras pequeña?

Y empezaron a aparecer recuerdos.

En casa teníamos un ordenador. De pequeña hacía las camisetas de los ciclistas en Paint para jugar a las chapas. Las ajustaba a medida y las forraba con celo para que no se estropeasen. Detalles.

También me entretenía haciendo los apuntes de clase bonitos y bien estructurados. Si decidía cambiar el estilo de los subrayados o los encabezados, podía pasarme una Semana Santa entera pasando todos los apuntes al nuevo formato.

Y también me fascinaban los catálogos enormes de la agencia de viajes de la galería donde mi padre tenía la tienda. Algunas tardes jugaba a recomendar y vender viajes con una caja registradora rota y un teléfono que tampoco funcionaba.

Años más tarde, sin tener todavía formación específica ni programas profesionales, me pedían algún logotipo o incluso algún manual técnico. Sin haberlo hecho antes ni saber en ese momento cómo, descubrí que me gustaba sintetizar la información, estructurarla y presentarla de forma atractiva.

En aquel momento de búsqueda de señales, mi sistema de activación reticular (que se noten todos esos libros leídos ; ) empezó a traerme todos esos recuerdos porque, después de un test larguísimo de Sokanu y algoritmos complejos, me salía más de un 95% de afinidad con el diseño gráfico, web y la comunicación.

Y claro, era en plan: ¡cómo no me había dado cuenta antes!

Pero es que la lectura cambia porque evolucionas.

Porque si hoy miro hacia atrás, también recuerdo que escribía. Que mis profesores de Lengua y Filosofía me animaron a presentar un par de textos al certamen literario del instituto, que tengo cuadernos llenos de cosas escritas y que sentir las emociones a través de las palabras, o dejar fluir mi imaginación, siempre me ha hecho sentir muy bien. Me lleva a esa sensación difícil de explicar que aparece cuando estás creando algo y el tiempo desaparece.

Entonces, ¿qué sería?

Desde luego, mirándolo ahora, veo un patrón: diseño, escritura, orden, comunicación, venta y sensibilidad por los detalles.

La historia continúa.
¡Nos vemos en mi siguiente aventura!


*En 2017 lancé la nueva página web.
*Actualización 2018. Simplifiqué el diseño web y no es el de la imagen.
*Actualización 2019. Renuevo mi web. Ahora ademas diseño web para otros.
*Actualización 2020. La he vuelto a renovar.
*Actualización 2021. La he vuelto a renovar. Ahora además me utilizo el Storytelling para estructurar la web y mejorar los textos.
*Actualización 2022. La he vuelto a renovar.

sierraymadrid.com